
Esta última semana la red social X se vio envuelta en un nuevo debate, esta vez, sobre los índices de natalidad a raíz de los resultados que arrojó el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral (UA). Hubo diferentes posicionamientos, desde posturas “anti Agenda 2030”, como también una disputa entre hombres vs. mujeres y por último, análisis relacionados a la realidad social y económica.

¿A quién le echamos la culpa?
En Argentina, hay diferentes factores que influyen en la disminución de la tasa de fecundidad, una de ellas es la efectividad de las políticas públicas llevadas a cabo estos últimos 15 años para abordar el embarazo adolescente que tuvieron resultados positivos. El acceso a métodos anticonceptivos gratuitos permitieron reducir un 57% la tasa de fecundidad en niñas y adolescentes entre 10 y 19 años desde el año 2005, como también la ley 27.610 que permite el acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo.
Otro de los factores, tiene que ver con que las mujeres deciden postergar la maternidad porque priorizan -y se aseguran- sus carreras académicas y laborales antes de proyectar la concepción. También, no podemos dejar de relacionarlo con la desigualdad que sigue existiendo entre ambos géneros, como la brecha salarial, que está entre un 22 y 27% por debajo de los hombres, y la tasa de empleo ubicada en un 77% para hombres vs. y en 61% para mujeres. La realidad laboral de las mujeres demuestra que en las entrevistas de trabajo aún se pregunta por el deseo a mediano o corto plazo de maternar, y por último, estadísticamente son las que dedican más horas de su tiempo al trabajo, ya sea remunerado o al que nunca se contempla, es decir, el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.

Otro factor importante y decisivo que merodea sobre este proyecto de vida, es que en Argentina casi 2 millones de mujeres crían a sus hijos solas, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, en el año 2022, desde el Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, elaboraron un informe donde muestran que “el 51,2% de las entrevistadas no percibe ningún tipo de aporte por parte del progenitor de sus hijas e hijos. Dentro del 41.2% que reciben el dinero, un 24,9% mencionó que es de manera regular y un 15,3% irregular”.
¿Qué futuro nos espera?
Este debate caló también en los medios, en la mesa del programa radial Todo Pasa, mencionaban la posibilidad -de forma paródica- de estar camino hacia un futuro poco alentador como la película Los Niños del Hombre, dirigida por Alfonso Cuarón en el año 2006. Ante esto se plantean diversos escenarios que se verían afectados a futuro si se incrementa esta problemática. Primero, dejando de lado el factor de incertidumbre económica que atraviesan países como Argentina, está demostrado que los incentivos monetarios, como en Corea, tampoco funcionan. Segundo, el funcionamiento de los aportes y caja jubilatoria se verían afectados porque serían pocos los que solventarían este sistema a causa de la escasez de futuros trabajadores. Tercero, estamos envueltos en una sociedad que tiende a la individualidad, cada día se prioriza menos el bienestar del otro. En cuarto lugar, muchos no ven factible traer hijos al mundo por las condiciones en las que se encuentra a causa del cambio climático. Por último, Bilinkis sostiene que hay cada vez menos relaciones sexuales, esto es a raíz de la existencia de nuevas tecnologías que parecen suplantar y resolver de manera sencilla el deseo antes de tener que concretar un encuentro con un otro.
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